Dr. Eduardo Kalina
Master en Adicciones. USAL

Boletín informativo
 
Acerca de la adicción a oxicodona o “Poderoso Caballero es Don Dinero”
 
(Don Francisco de Quevedo y Villegas 1580-1645)
 

Días pasados el “Diario Clarín”, publicó un artículo sobre este fármaco analgésico de la familia de los opiáceos, muy usado en los Estados Unidos, como parte de la adicción a los opiáceos, tema sorprendente sabiendo la lucha que existe en ese país, contra las drogas que provocan adicciones.

Además acusan a los dueños del Laboratorio “Purdue Pharma”, la familia Sackler, de lucrar con esta “epidemia”, y le iniciaron severas demandas judiciales, ya que la consideran: “la peor crisis por drogas en la historia de ese país”.

Este tema de la adicción a los opiáceos tiene antecedentes y el más importante fue en las décadas del 50, 60 y 70, con la epidemia del consumo de heroína, como una forma de protesta a las guerras en las que participaba los Estados Unidos, ya que al estar enfermos de la adicción a la heroína, quedaban descartados del reclutamiento militar, pero caían en otro drama, ya que esta adicción requería de 300 a 500 dólares (dólares norteamericanos) diarios, lo cual los llevaba a tener que conseguirlos por la violencia, ejerciendo la prostitución, vendiendo drogas, etc. Además de las complicaciones de una práctica altamente peligrosa como es la de las inyecciones endovenosas, sin los mas mínimos cuidados higiénicos, ya que se inyectaban por las calles, sin esterilizar las jeringas y agujas, con intercambios de las mismas entre los adictos y prácticas grupales, compartiendo todo el material, con las consecuencias de extrema gravedad como lo son las flebitis, endocarditis bacterianas, hepatitis, y todo se complicó a niveles extremos con la difusión del SIDA. Costó muchos esfuerzos y años de lucha dominar esta grave adicción a los opiáceos, pero gradualmente se fue popularizando el consumo de la oxicodona, dado el precio accesible y la facilidad para comprarlo, con receta simple o en el mercado negro de drogas muy difundido en ese país.

La conclusión que podemos llegar es que en los Estados Unidos los negocios estan por encima del interés sobre la “salud pública”, como bien lo pudimos apreciar en una charla con la Dra. Nora Volkow, Directora del NIDA (National Institute on Drug Abuse), en ocasión de su viaje a Buenos Aires, cuando la interrogamos sobre la legalización del uso de la marihuana, y ella nos respondió que el NIDA al ser consultado opinó a favor de la no legalización de este tabaco, debido a los daños que causa a los usuarios, pero los intereses económicos tuvieron mayor peso y se legalizó. A diferencia de lo que ocurre en nuestro país, donde se requiere “receta oficial”, lo fabrica solamente el “Laboratorio Soubeiran Chobet”, sin ninguna publicidad inductora, y se indica preferentemente en pacientes con cáncer en etapas finales.