Prof. Dr. Eduardo Kalina.
USAL.
Master en Adicciones.
 
La tragedia de Costa Salguero
 
Significado de la muerte en la experiencia drogadictiva.
 
Una pregunta que se hace y me hace la mayoría de la gente, es porqué ciertos jóvenes inteligentes, con educación, la mayor parte pertenecientes a familias de clase media, llegan a drogarse hasta “la muerte”?

Mi respuesta es en estos casos no traten de entenderlos con la lógica que caracteriza nuestra forma de pensar. Estas “Ceremonias de la destrucción”, parafraseando el título del libro sobre “suicidio” que publicamos hace más de tres décadas con Santiago Kovadloff, la traducimos en estos términos: “el suicida sabe que se mata, no que se muere”.

Jugar a ir más allá de todos los límites, desafiar a la muerte, vivir experiencias heroicas no pasa por la lógica, son conductas “suicidas”.

Son momentos en los cuales predomina una ideación psicótica, es decir más allá de cualquier adaptación a la realidad del mundo, y del tiempo real. Están locos.

Es una inmersión en la grandiosidad, en el todo, en el infinito y esto se logra químicamente y es facilísimo. Solo requiere “in-corporar”, o sea introducir en el cuerpo “substancias” a las que denomino: “psico-neuro-bio-genético-socio-tóxicas”.

Este no es entendible para la mente racional que opera con la lógica convencional.

Son escenas de locura inducidas por estas “substancias químicas”, que nunca se debieran probar, pues cuando hacen su efecto ya nada es controlable. No son genios. Están locos.

Enseñar ésto es hacer prevención. Prohibirlas también lo es.

El tabaquismo es legal, y es la causa de muerte prevenible que más daño produce al ser humano. La Organización Mundial de la Salud, informó que cada 8 segundos muere una persona en el mundo por causas directas o indirectas del tabaquismo y repetimos que no solo es legal, además tiene el agravante que se permite la propaganda a favor y en contra, que las tabacaleras aceptan muy bien, porque las estadísticas muestran que solo el 5 % de los que las leen, registran el mensaje. En los demás opera la negación maníaca, inducida, tanto por el tabaco, como por todas las “substancias”. Lamentablemente vivimos en una cultura en la que la manía se ha vuelto un ideal social y fiestas como éstas son una evidencia de las consecuencias de este modelo, que en su esencia contiene el mensaje “la Vida no vale nada”, y lo decimos así con mayúscula porque incluimos la vida del aire, del agua y de la tierra. Necesitamos recapacitar. Esta tragedia es un síntoma de un mal mayor y la legalización de las drogas es una invitación al consumo, porque EL ESTADO nos va a cuidar?